Amar distinto también es volver a elegirte
Share
Hay momentos en los vínculos donde algo empieza a incomodar.
No necesariamente una pelea.
Ni una crisis evidente.
A veces es algo mucho más sutil.
Una sensación que aparece lentamente…
como si algo ya no terminara de encajar del todo.
Durante mucho tiempo creí que amar era sostener.
Adaptarme.
Esperar.
Entender al otro incluso cuando eso implicaba dejarme a mí en segundo lugar.
Y sin darme cuenta,
empecé a construir vínculos donde yo siempre cedía un poco más.
Pero no lo veía como un problema.
Lo veía como amor.
Hasta que algo empezó a pesar.
La sensación de estar acompañada…
pero profundamente sola.
De querer compartir lo que me pasaba
y no encontrar espacio.
De sentir que había partes de mí que no podían mostrarse completamente
sin generar tensión, silencio o conflicto.
Y ahí apareció la incomodidad.
No de golpe.
Sino como una verdad que lentamente empezaba a pedir lugar.
Comencé a notar que muchas de las cosas que sostenía no eran acuerdos.
Eran silencios.
Que muchas veces cuando decía:
“está todo bien”,
en realidad no lo estaba.
Y que en nombre del amor,
me estaba alejando de mí misma.
Ver eso no fue fácil.
Porque también implicaba reconocer mis propias heridas.
Mis miedos.
La necesidad de ser aceptada.
El miedo a incomodar.
El miedo a perder.
Y aun así,
ahí también empezó algo distinto.
Empezar a poner en palabras lo que sentía.
A marcar límites aunque me temblara la voz.
A dejar de justificar aquello que me dolía.
A reconocer que un vínculo no puede sostenerse desde una sola parte.
Y eso inevitablemente mueve todo.
Porque cuando una cambia,
el vínculo cambia.
A veces crece.
A veces se tensa.
A veces se transforma por completo.
Pero ya no puede seguir funcionando de la misma manera.
Y quizás ahí aparece uno de los desafíos más profundos:
seguir sosteniéndote a vos misma en medio de ese movimiento.
Aprender que amar distinto no significa amar menos.
Significa amar con más verdad.
Es poder permanecer en un vínculo sin perderte.
Es dejar de esperar que el otro cambie para recién entonces sentirte en paz.
Es empezar a elegir desde un lugar más consciente.
Hoy ya no creo en vínculos perfectos.
Creo en vínculos humanos.
Vínculos donde exista espacio para hablar.
Para revisarse.
Para incomodarse.
Para crecer.
Vínculos donde el amor no sea sacrificio constante,
sino construcción compartida.
Y donde elegirse a una misma no sea una amenaza…
sino el comienzo de algo mucho más verdadero.
Y si mientras leías esto sentiste que algo resonaba dentro tuyo,
tal vez no sea el vínculo el que está fallando...
Quizás, y ojalá, seas vos empezando a mirarte distinto 🌹
En La Madre Rosa existen espacios de acompañamiento consciente para quienes desean habitar sus vínculos, emociones y procesos desde un lugar más verdadero, sensible y presente.
Bienvenido tu amor al mundo.
Romi.