“Existen, sin duda, cien mil caminos que conducen al Eterno.Pero, un día u otro, todos se cruzan en un solo punto:el del Corazón.”
Sobre mí
La guardiana de este bosque.
Me llamo Romi.
Y durante mucho tiempo busqué respuestas afuera.
Como muchas personas, aprendí a adaptarme.
A sostener.
A cumplir expectativas.
A sobrevivir.
Hasta que la vida comenzó a invitarme, una y otra vez, a regresar.
No fue un camino lineal.
Fue un camino lleno de preguntas.
De pérdidas.
De aprendizajes.
De silencios.
De decisiones difíciles.
Y también de belleza.
Porque incluso en los momentos más oscuros seguía encontrando algo que me recordaba que la vida era mucho más grande que el dolor.
Un árbol.
Una canción.
La luna reflejada sobre el agua.
La risa de mis hijos.
Una conversación sincera.
Un instante de verdad.
Con el tiempo comprendí que no estaba buscando convertirme en otra persona.
Estaba recordando quién era.
Y ese recuerdo dio origen a La Madre Rosa.
No como un proyecto.
No como un trabajo.
Sino como una forma de habitar la vida.
Hoy escribo, acompaño, escucho y creo espacios para quienes sienten el llamado de volver a sí mismos.
No porque tenga todas las respuestas.
Sino porque conozco profundamente el valor de las preguntas.
No creo que las personas estén rotas.
No creo que necesiten ser salvadas.
Creo que muchas veces solo necesitan un lugar seguro donde volver a escucharse.
Un espacio donde el alma pueda descansar.
Un sendero donde recordar su propia verdad.
La Madre Rosa es ese bosque.
Y yo simplemente soy la mujer que lo cuida.
Bienvenida.
Me alegra que estés aquí.
Y recuerda: sigo encontrando belleza en esta vida.